El lenguaje escrito frente a lenguaje hablado

No se escribe igual que se habla, ni tampoco se habla igual que se escribe.

El lenguaje escrito es, en general, más formal que el hablado. En cuanto a los signos de puntuación, por ejemplo, no solemos pronunciarlos todos, lo cual no quiere decir que no haya que escribirlos ni que exista, por llamarlo de alguna manera, una forma de escribir menos formal o más de “andar por casa”. Lo escrito es más estándar; luego ya le daremos cada uno la entonación que la situación requiera.

Del mismo modo, no es conveniente trasladar al lenguaje escrito las variaciones propias de cada región o cultura, tales como el seseo o el ceceo, más relacionadas con la pronunciación que con la diversidad del lenguaje. Sí se trasladan al lenguaje escrito formas de expresarse o evolución de las palabras ya consolidadas, como podría ser el caso de “video” (pronunciado como “vidéo”, diferente de “vídeo”), palabra aceptada y de amplio uso en Latinoamérica.


Del mismo modo, los personajes de una novela “hablan” más correctamente que si lo hicieran al natural. A veces, se hace referencia a un acento o forma de hablar, pero, para que se lea con fluidez, no se transcriben literalmente acentos o vicios en el habla, pues ello haría que nos costase más concentrarnos en lo que realmente importa, que es, en este caso, a trama y el ritmo de la novela.

Sobre la diferencia entre lo hablado y escrito, a modo de anécdota, señalar que no pronunciamos los nombres compuestos igual que se escriben. Por ejemplo, decimos "Josemaría" o "Mariajosé" en lugar de "José María" o "María José".